Las tres “E”. Primera columna

Primera columna de Sue Gere publicada en la Revista nº 3 por “El Musicógrafo”

Emotion, Energy, Entertainment

by Sue Gere

Soy músico, ingeniero de sonido y productor, me centraré en esto último y en esta columna de El Musicógrafo voy a intentar tratar en profundidad el tema de los productores y las producciones musicales. Algunos os preguntareis si es necesario ahondar en un tema que a priori se antoja bastante técnico y, por ende, aburrido para el profano, de hecho quizás tengáis razón y yo no sea más que un geek enamorado de las ondas sonoras, pero voy a intentar como mínimo que os pique la curiosidad al respecto.

Hace unos días leía en un blog unas declaraciones de Mikael Eldridge “Count”, productor ligado a nombres como Radiohead, The Rolling Stones, Frank Sinatra, New Order o No Doubt, en las que pedía reconocimiento para la figura del productor, en forma de créditos, a las plataformas digitales. Según Count, en iTunes, Pandora, Spotify, Soundcloud, y la práctica totalidad de plataformas de distribución musical se menosprecia la labor de los gremios involucrados en la creación de los discos, hasta el punto de afirmar que si Led Zeppelin sólo hubieran editado sus álbumes digitalmente en sus inicios, es muy probable que poca gente supiera quien son Jimmy Page o Robert Plant. No seré yo quien le quite razón.

Deberíamos tener en cuenta siempre los méritos de quienes son capaces de llegarnos con su arte, y muchos discos suenan como suenan gracias al productor que ha trabajado en ellos con la banda, eso es un hecho. Hay productores más “intrusivos“ creativamente, otros menos, pero todos influyen en el resultado final. ¿Alguien puede pensar que el “Black album” de Metallica sería lo que es sin el trabajo de Bob Rock a los controles? ¿En serio creéis que Rick Rubin se limitó a mover los botones de la mesa de mezclas en el “Blood sugar sex magic” de Red Hot Chili Peppers? Gente como Chris Lord Alge, Eddie Kramer, Bob Ezrin, Chris Tsangarides, Michael Wagener y unas cuantas docenas más de ilustres han dejado su sello personal en cientos de trabajos que han enganchado a generaciones de seguidores.

Hay un ejercicio que os aconsejo encarecidamente para ver la importancia y el alcance de la influencia de un productor sobre la música de cualquier banda: Buscad por la red ejemplos de canciones que han pasado por las manos de varios productores y comparad. Podéis encontrar fácilmente el “Nevermind” de Nirvana mezclado por Butch Vig y compararlo con el que mezcló Andy Wallace, o buscar las demos del “Electric” de The Cult y compararlas con el resultado al pasar esos temas por las manos de Rick Rubin. Mientras hacéis los deberes prepararé la siguiente columna, y os prometo entrar a cuchillo en materia.