Las tres “E”. Sexta columna

Sexta columna de Sue Gere publicada en la Revista nº 9 por “El Musicógrafo”

Emotion, Energy, Entertainment

by Sue Gere

¿Home studios sí? ¿Home studios no? No creo que haya ninguna duda al respecto, ¡Definitivamente sí!

La tendencia creciente de crear en cualquier habitación de la casa un estudio de grabación por parte de muchos músicos, alentada por la oferta de equipos digitales de calidad y muy económicos, ha creado un debate interesantísimo en la comunidad de productores y dueños de estudios profesionales. Las opiniones son de lo más variopintas.

Lógicamente están los cenizos que creen peligrar su negocio y están completamente en contra de estas prácticas, pero por egoístas, intentar frenar el progreso defendiendo modelos arcaicos, y por no tener demasiados argumentos se van a quedar fuera de esta columna.

Por otro lado hay quien argumenta que las grabaciones caseras están inundando el mercado de subproductos de dudosa calidad. No existe, y eso es cierto, un filtro como antaño imponían las compañías discográficas, que eran las únicas que se podían permitir pagar un estudio profesional. No olvidemos que las producciones de hace tres décadas eran mucho más costosas, al trabajar en cinta todo llevaba mucho más tiempo que ahora, que las plataformas digitales permiten editar pistas a una velocidad de vértigo. Por tanto, hasta cierto punto, podría ser un argumento válido aunque, por otro lado, ¿No es fantástico haberles quitado el monopolio a unas empresas que desde hace tiempo estaban dirigidas por expertos en márqueting en lugar de amantes de la música?

En el otro extremo están los que lo ven todo de una manera más optimista: Todo lo que sirva para que cada vez más gente tenga interés en la creación musical es correcto. La gente necesita expresarse, muchos necesitan de algún tipo de expresión artística, y los estudios caseros ponen eso al alcance de todos.

Teniendo en cuenta las charlas que he tenido con técnicos y productores con opiniones de lo más variadas, pero también con músicos que trabajan en home studios, me he forjado mi propio parecer al respecto, y… ¡Ya no albergo ninguna duda!

Bueno, la verdad es que me gustaría poder decir que lo anterior es cierto… pero no es así. No creo que se pueda decir de una manera absoluta que la influencia de los home studios en la grandísima oferta musical del momento sea positiva. De lo que no hay duda es de que los estudios caseros y la facilidad de crear en tu propia casa son unos revulsivos fantásticos para la cultura y la originalidad de la música, nunca habían existido tantos estilos y sub-estilos musicales.

Como en todo, la clave está en saber usar las herramientas que se tienen, y desde aquí me gustaría hacer hincapié en algo que quizás os sea de utilidad a los que tenéis un estudio en casa o planeáis tenerlo: Ejercitad siempre vuestro sentido crítico con vosotros mismos. No tengáis prisa por colgar vuestras canciones en la red, dadles una “cuarentena” y revisadlas con los oídos frescos, pedid segundas y terceras opiniones sobre vuestro trabajo y aprended de de los puntos de vista ajenos, si son profesionales mejor. No puedo hablar por todos los productores, pero la mayoría (todos menos los del primer grupo, del que hemos decidido no hablar…) estarán encantados de escuchar tu tema y darte un par de consejos si hiciera falta.

Otra manera muy sabia de usar los home studios es para hacer pre-producciones, grabar las canciones en casa para desarrollarlas en composición y arreglos, ver posibles errores en ejecución o armonías… Una vez hecha esa pre-producción, mucha gente acude a un estudio profesional sabiendo que va a consumir muy pocas horas del presupuesto porque la mayor parte de las decisiones ya están tomadas, e incluso se pueden usar algunas pistas ya grabadas.

No olvidéis que con el software actual se pueden hacer maravillas, existen productores como Dave Pensado (Beyoncé, The Black Eyed Peas, Shakira, Maroon 5) que son incansables defensores de trabajar sólo con plug-ins en el ordenador. Pero cuidado, tened en cuenta también que esos discos mezclados sólo con software, o “in the box” como se suele llamar, se grabaron en estudios profesionales con salas acústicas muy mimadas.

Al final todo se reduce a tener muy claro qué es lo que estás creando y a quién va dirigido. Puedes querer grabar tus canciones para ti, tus amigos o un colectivo de gente underground y reducido, o puedes querer ser “the next big thing” y sonar en todas las radios, para lo cual, no nos engañemos, en alguna parte del proceso seguramente tendrás que contar con la ayuda de un profesional, pasando por toda la paleta de colores que hay en medio. ¡Tú ya sabes como tienes que sonar!