Las tres “E”. Séptima columna

Séptima columna de Sue Gere publicada en la Revista nº 10 por “El Musicógrafo”

Emotion, Energy, Entertainment

by Sue Gere

Es imposible escribir una columna dedicada a la producción musical y no dedicar algún artículo a los sellos discográficos que, cada uno en su momento, marcaron tendencia o crearon corrientes musicales y culturales. Así a bote pronto asaltan mi cabeza Chess Records con el Blues, Sun Records con el Rock and Roll 50’s, Megaforce Records con el Metal de finales de los 80, de alguna manera Sub Pop – aunque aglutinaba diferentes estilos tenian un nexo cultural, o mejor dicho contracultural – y los protagonistas de este mes Motown.

A finales de los años 50 Detroit se había convertido en el mayor motor (nunca mejor dicho) económico de los EUA. La construcción de una red de autovías y el asentamiento de la indústria automovilística habían creado miles de puestos de trabajo, no muy bien remunerados, para los que no hacía falta una gran cualificación. El éxodo desde los estados y ciudades menos favorecidos no se hizo esperar, y fue significativo el gran número de gente de color que emigraba de los estados del sur, ofreciéndose como mano de obra barata y llevando consigo sus pocas pertenencias y, lo más importante, su cultura.

No es de extrañar que cuando Berry Gordy Jr., un veterano de Korea, editó junto a Jackie Wilson «Reet Petite» en 1957 la canción tuviera cierta repercusión y un éxito, moderadamente importante, entre sus paisanos.

Ese éxito le animó a pulir su fórmula y reinvirtió sus ganancias en producir nuevos talentos, fichó a The Miracles, donde militaba todo un Smokey Robinson y creó su propio sello, Tamla Records, que más tarde pasó a ser Motown Records. Por Motown pasaron nombres como Stevie Wonder, Diana Ross, The Jackson 5, Rick James, Lionel Richie, The Supremes, Marvin Gaye, The Temptations, Jimmy Ruffin, The Contours, The Four Tops, Gladys Knight & the Pips, The Commodores, The Velvelettes, Martha and the Vandellas, … ¿Sigo?

A parte del evidente legado de Gordy como productor, se le debe también el haber sido uno de los máximos artífices de la creación de puentes culturales entre blancos y negros en Estados Unidos y se le debería reverenciar de la misma manera que a Martin Luther King en ese sentido. Sus canciones bebían del Soul más negro y profundo, però al mismo tiempo las dotaba de una producción completamente Pop y accesible, haciendo que fueran del agrado tambien de los jóvenes consumidores blancos, que veian en esos ritmos y voces, que desprendían sudor y feromonas, algo prohibido, tabú y tremendamente sexi.

El sonido de Motown se caracteriza por lineas de bajo muy melódicas y que se repiten lo suficiente como para enquistarse en el cerebro del oyente, panderetas que animan los estribillos además de marcar un backbeat constante (vamos, lo que te hace mover la pierna, para entendernos…), voces en muchas ocasiones con respuestas de los coros, tal y como se hacía en el Gospel, arreglos de cuerda y viento cuidadísimos… Todo ello con una filosofía de producción que los técnicos y productores de la Motown llamaban «KISS» (Keep It Simple, Stupid) que les hizo funcionar como una factoría de éxitos 100% radiables. Solían vestir a sus artistas con trajes elegantes y ensayaban las coreografías para poner la guinda en esas infalibles canciones, a partir de ahí el resto era poner la mano y esperar a que llovieran los dólares, sin duda era una máquina muy bien engrasada…

Así que ya sabéis, la próxima vez que escuchéis “Money (That’s What I Want)” pensad en el bueno de Berry.