Las tres “E”. Octava columna

Octava columna de Sue Gere publicada en la Revista nº 12 por “El Musicógrafo”

Emotion, Energy, Entertainment

by Sue Gere

Hago una tarta de manzana de la ostia, pero no me llamo a mi mismo repostero. Eso no es lo que me define. Así mismo me parece muy bien que haya gente que argumente que “tambien compone” mientras toca en bandas tributo, pero eso no les define. Dicho esto, quiero dejar claro que para nada estoy en contra de los tributos y las versiones, todo tiene su público y es respetable. Ni siquiera me meto, al menos en público, con los cantantes salidos de realities de televisión que, ciertamente, tienen muchos paralelismos con las bandas tributo: No componen sus canciones, están ahí para cubrir una demanda determinada y son productos de facil asimilación, de usar y tirar para que nos entendamos, porque desengañaros, el «Whole lotta love» de Led Zeppelin no es un producto de usar y tirar, pero su interpretación a manos de una banda tributo en un concierto, por buenos músicos que sean, sí. La prueba está en que si has visto a Zeppelin, Deep Purple, AC/DC o cualquiera de las bandas «tributables» en directo lo vas a recordar de por vida, la interpretación de una banda tributo va a ser más efímera… Y hasta aquí todo lo que tenía que decir sobre las bandas tributo. Sé que en cuanto se abre este debate por enésima vez todos los tributeros aprietan el culo de manera que no les pasaría una aguja a martillazos, però no ha sido tan terrible, ¿Verdad?

Vamos con las bandas que basan su repertorio en material original o de autoría propia. Las quejas de este colectivo respecto a las bandas tributo se suelen fundar en que estas están copando todo el circuito de salas y clubes. Si bien esto es cierto, también hay que decir que el dueño de un garito normalmente no está por apoyar una escena de manera altruista, sino por mantener un negocio y, obviamente, contratará a las bandas que, dentro de su presupuesto, le vayan a meter más gente en el local, y en este momento lo que mejor funciona son los tributos. Y digo en este momento porque es una tendencia que se me antoja temporal, una moda, usando el término «moda» con amplitud de significado y sin connotaciones negativas por mi parte. FIN DEL DEBATE.

Solución: No hay una sola solución, sino más bien muchas pequeñas acciones que harían que las microescenas se revitalizaran y dejáramos de asistir a conciertos con públicos calculables en decenas, y es que es evidente que ese es el problema de fondo y lo que genera malestar, no de dónde sacan los grupos sus repertorios. Lo sintetizaré en cuatro puntos muy simples y pondré ejemplos, no porque dude de la capacidad intelectual de los lectores de esta columna (el hecho de que consumáis prensa musical alternativa es, de por si, una buena premisa para libraros de sospecha) sino para hacerme meridianamente claro:

Para empezar, si te preocupa que a tus conciertos venga poca gente empieza tú por ir a los de los demás y paga la entrada, pedir que te pongan en lista por 5 putos euros es miserable. Una escena con bandas que interactuan entre ellas es una escena sana. El feedback entre bandas las hace crecer, influenciarse mutuamente y, por tanto, enriquecerse y subir de nivel. Ejemplo: Seattle a principios de los ’90.

Toma parte activa en la promoción de tus conciertos, pega carteles, reparte flyers (incluso Mötley Crüe empezaron haciendo eso a la salida de los conciertos de otras bandas), y no te conformes con crear un evento en una red social y pensar que el dueño del local hará el resto. Ejemplo: Los Angeles en los ’80s.

Intenta plasmar en los directos las sensaciones que quieres transmitir con tus canciones, ya sea con la actitud, con la imagen, con proyecciones o con puñetera pirotécnia si hace falta. Haz que tus conciertos sean experiencias dignas de ser recordadas y el boca a boca hará el resto. Ejemplo: A todos nos vienen a la cabeza multitud de grupos de los ’70s que lo tenían muy claro en este sentido.

Deja de fijarte en el público que tienen los demás, practica, ensaya, escribe canciones, ensaya, mejora tu música día a día, ensaya. Si tu propuesta es más atractiva que las demás es cuestión de tiempo que tengas un público numeroso y fiel, y como todos sabemos, a partir de ahí es sólo cuestión de suerte. Ejemplo: Todas las escenas musicales con éxito de la historia.

Para acabar debería pedir disculpas por, una vez más, haberme saltado la temática principal de la columna que es la producción musical, pero la verdad es que el tema de este mes va de boca en boca y de foro en foro desde hace un tiempo y no quería dejar pasar la oportunidad de exponer mi opinión. Por tanto no me voy a disculpar, y si alguien tiene alguna reclamación que hacer, por favor, hacédmela llegar que yo gustosamente la clasificaré en el cajón de al lado de las sugerencias.