Las tres “E”. Cuarta columna

Cuarta columna de Sue Gere publicada en la Revista nº 6 por “El Musicógrafo”

Emotion, Energy, Entertainment

by Sue Gere

El proceso creativo es lo que tiene… Muchas horas metidos en el estudio de grabación, la presión de buscar la “toma perfecta”, discusiones sobre los arreglos de los temas, pocas horas de sueño y litros de cafeina para contrarestarlo son constantes que encontraríamos casi en cualquier gestación de un disco. A veces incluso aparecen elementos que añaden riesgo y tensión a la ecuación como el alcohol, las drogas o armas de fuego.

Es legendaria la anécdota de la grabación del “End of the century” de los Ramones, en la que el productor, Phil Spector, creador del “Wall of sound” (una técnica consistente en grabar varias capas de arreglos en las canciones para conseguir un sonido sólido y sin fisuras), apuntaba con un revolver a los miembros del grupo para que no pudieran marcharse antes de hacer una buena toma. De hecho, Spector tenía la curiosa costumbre de disparar al aire para llamar al orden cuando las cosas se desmadraban en una grabación… un tipo disciplinado.

Otros productores, quizás menos extremos que Phil, acostumbran a torturar psicológicamente a los músicos y hacer de las sesiones de grabación un infierno. Ese sería el caso de Ross Robinson, famoso por trabajar con Slipknot, Amen o Korn entre otros, y por conseguir sonidos emocionales y oscuros a base de hacer las grabaciones lo más incómodas posible para todos.

Trent Reznor, lider NIN y productor de gente como Jane’s Addiction o Puff Daddy estaría tambien en esta categoría de expertos del coaching. Se cuenta que durante la grabación de “Antichrist Superstar” de Marilyn Manson, el guitarrista Daisy Berkowitz apareció orgullosísimo con una guitarra nueva y muy cara que había adquirido para la ocasión. Reznor le pidió que se la mostrara y, una vez la tuvo en sus manos, sin mediar palabra empezó a golpearla contra el suelo hasta que la dejó hecha añicos… un tipo simpático.

El sexo suele acompañar al Rock por donde vaya, y los estudios no iban a ser menos, si no que se lo digan a Eddie Kramer que, harto de que los miembros (exacto, los “miembros”) de Kiss desaparecieran de las sesiones de “Destroyer” para retozar en cualquier reservado con fans, secretarias de la discográfica o recepcionistas del estudio decidió colgarse un silbato de entrenador del cuello y llamar a formar a la banda cada vez que los necesitaba con un sonoro pitido.

Los músicos tampoco se quedan atrás, si tienen que poner los puntos sobre las ies tambien lo hacen. ¡Y no se van a dejar amilanar por un tipo que constantemente les dice cómo tocar sus propias canciones! Como ejemplo se me ocurre el caso de los Red Hot Chili Peppers tras las sesiones de su primer álbum. Los angelitos le dejaron una caja de pizza llena de sus propias heces encima de la mesa de mezclas a Andy Gill, como agradecimiento por haber sido un estúpido arrogante durante la grabación.

Como aportación personal a este breve anecdotario contaré, sin dedos señaladores, como solucioné los problemas de tempo en una grabación de baterias. El batería en cuestión tenía costumbre de fumar cigarrillos de la risa durante las grabaciones sin darse cuenta que eso afectaba a su sentido del ritmo. Por más que le insistí no conseguí convencerle de que bajara el ritmo de su humeante afición, por lo que la mejor solución que se me ocurrió fue aprovechar los momentos en que él estaba en la “pecera” tocando, para recortar con unas tijeras los citados cigarrillos que había dejado a medias en el cenicero y volverlos a encender para que no lo notara. De esa manera conseguí bajar su consumo de estupefacientes a la mitad y os aseguro que se notó en sus tomas. A día de hoy este músico aun no sabe lo que hice por el bien de su disco… o debería decir “sabía”.